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Vivimos un contexto sociopolítico complicado. Tras el ciclo de concienciación que respondió al periodo más agudo de recortes en la crisis, y con la agradable excepción del movimiento feminista, conocemos un tiempo de reflujo en la movilización, de nuevo con escasas y sectoriales convocatorias, incapaces de incidir en el desánimo imperante.

Apoyados por el viento a favor que sopla en el globo y las empresas de comunicación, los poderosos están planteando abiertamente graves retrocesos en libertades y derechos. Incluso, la Patronal ha presentado su plan 'Cantabria 2030', para guiar el desarrollo de la Comunidad, y su presidente ha dado el paso de presentarse candidato.

Entendemos que es momento de encontrarnos, incidir en lo que tenemos en común y apoyarnos mutuamente. Al margen de dinámicas electoralistas, que tienen otros ritmos e intereses, tenemos que ser capaces de enfrentar como pueblo la realidad que nos toca vivir.

Queremos impulsar la creación de un programa colaborativo entre los movimientos sociales cántabros, que nos permita también incidir desde abajo en el debate electoral que lo va a copar todo, pero sobre todo que nos dote de un referente común para articular una unidad de acción que haga posibles movilizaciones plurales, capaces de enfrentar y desbordar lo que nos viene, de reclamar lo que es justo en nuestra tierra.

Por ello, os invitamos a participar en las reuniones en Santander o Torrelavegapara recoger las propuestas básicas que, incluso en el contexto de una autonomía de economía capitalista como la actual, pudieran y debieran aplicarse para mejorar las condiciones de vida de la gente. Nadie las conoce mejor que los colectivos que trabajamos en los distintos ámbitos sociales, vecinales, laborales, culturales, medioambientales, etc.

Tras el Gobierno del PP, PRC y PSOE han continuado con el mismo modelo destructivo. Ahora, además, se confirman nuestras sospechas de que siquiera se tramitarán algunas leyes que suponían reconocer derechos imprescindibles para las y los cántabros

Si no fuera porque ya lo imaginábamos, sabedores de que los grandes partidos de Cantabria comparten la sumisión al poder económico y el proyecto de hormigonar y turistificar el territorio, esta legislatura hubiera supuesto una terrible decepción. La ausencia de un cambio en el modelo productivo mantiene al país con índices intolerables de desigualdad, pobreza, precariedad, emigración forzada, aculturación y destrucción medioambiental.

Por el mismo motivo, sabíamos que el plan de ordenación del territorio no se iba a llevar a cabo, porque dificulta la venta de nuestra tierra. Pero, al menos, la legislatura podía haber dejado algunas leyes que supusieran avances en el reconocimiento de derechos imprescindibles para las y los cántabros, incluso algunas con participación social, como la 'Ley de Memoria Histórica Democrática' o la 'Ley de Derechos LGTBI'. Pero no va a ser así. Los derechos van a quedar en un cajón, como ya le ocurriera a la 'Ley de Igualdad Efectiva entre Hombres y Mujeres', que comenzó a tramitarse en la legislatura del 2007-2011, fue aparcada por el gobierno del PP, vuelta a activar por el PSOE en los prolegómenos del 8 de marzo del año pasado, y parece que se aprobará una década después, justo antes del fin de la legislatura y las elecciones.

Cabe cuestionar la capacidad y honestidad de la clase política que copa el parlamento autonómico y ha dejado once leyes previstas pendientes, optando además por engañar al personal con los plazos en lugar de reconocer sus reticencias ideológicas.

Los diputados del PSOE, que cambiaron la dirección de la Consejería de Cultura a mitad de legislatura tras sus conflictos internos, parecen necesitar décadas para cumplir los trámites de presentación de los documentos. O más, tras lo visto en Andalucía.

Los diputados de Podemos, tras la disolución del grupo parlamentario  por sus conflictos intestinos, provocaron el decaimiento automático de sus iniciativas y el bloqueo temporal de las comisiones que presidían, lo que tampoco ha ayudado.

Encantados de la vida están con esto en el liberticida PP, que así se ahorra el poco popular trago de votar en contra de la memoria histórica o las personas LGTBI.

Pero, sin duda, la llave del candado la han tenido PRC y Ciudadanos, que no sólo se han aliado para bajar los impuestos a los ricos, también han frenado en última instancia la ley de derechos LGTBI, solicitando incontables comparecencias.

El balance es, pues, el de una legislatura perdida. La clase política, aunque lo cobra bien, se ha mostrado incapaz de hacer su trabajo en 4 años, en una Comunidad con tal precariedad que uno de cada tres contratos laborales es de menos de una semana de duración. Renovarán otra legislatura, porque trabajan bien para el poder, pero a nosotras no nos engañan más: seguiremos organizándonos y movilizándonos para mejorar las condiciones de vida de las y los cántabros sin contar con ellos.

En Cantabria, a febrero de 2019.

Desde el movimiento 'Cantabria No Se Vende' queremos señalar que el ninguneo sistemático a la Comunidad por parte del Reino demuestra el desacierto de la estrategia de "lealtad" regionalista, lo insustancial del discurso de Zuloaga y el desinterés absoluto por lo cántabro de la derecha centralista de PP y C's. Exigimos a Rosana Alonso de Podemos que cumpla sus compromisos electorales, respondiendo ante sus electores y no a sus estrategias de partido en Madrid

Los Presupuestos Generales del Estado español destacan por ser "expansivos" para la Casa Real  o para comunidades más reivindicativas, pero Cantabria (incluso la "Provincia de Santander" según el BOE, la Policía Nacional o TVE en errores recientes) queda una vez más olvidada por las políticas del Reino, con un descenso de más del 9% en las partidas previstas. Especialmente sangrante es la retirada de las inversiones del 'Plan de Reindustrialización Sostenible de las comarcas del Besaya y Campoo', aprobado el pasado mayo y hoy abandonado por el gobierno del PSOE, pese a su evidente necesidad.

Esto es consecuencia de una clase política que, lejos de unir fuerzas en defensa de los intereses de esta tierra, viene priorizando sus estrategias partidistas. Con un Revilla sumiso que vive de gestionar la frustración y las migas concedidas, un Zuloaga saliendo a defender patéticamente unas cifras que obvian la especificidad demográfica y orográfica de Cantabria, un Felisuco que se hace el digno pese a haber apoyado presupuestos pretéritos aún peores que éste o un PP que viene utilizando la circunscripción cántabra como feudo para colocar a diputados 'cuneros' ajenos a esta tierra, como Luis Bárcenas o Moreno Bonilla.

Llevamos ya demasiado tiempo viendo como ni se presupuesta lo necesario, ni se ejecuta lo presupuestado y para colmo, se nos niega una reforma estatutaria que, en otras autonomías, está fijando al menos un mínimo de inversión.

Exigimos a Rosana Alonso que cumpla su compromiso electoral y vote en contra

Hemos observado como desde Podemos Cantabria han criticado ferozmente los presupuestos, señalando que "se olvidan de las necesidades reales de nuestra tierruca”, "castigan de forma especial la Cantabria rural", son "raquíticos" en Ciencia y Cultura o que olvidan el ferrocarril Santander-Bilbao. En definitiva, afirman que "sitúan a Cantabria al margen del crecimiento económico". En consecuencia, entendemos que sólo cabe votar en contra, como harán sus compañeros de 'En Marea' si no se incrementan las inversiones en Galicia.

Sin embargo, Rosana Alonso, que viene utilizando el hashtag #CantabriaSeRespeta, está incumpliendo su compromiso de responder ante las y los electores y anteponer los intereses de su tierra, dejando patente que el pueblo cántabro necesita organizarse al margen de partidos que obedecen a Madrid y sirven a los caciques locales, para defender nuestros intereses y hacernos respetar. Es por esto que desde CNSV exigimos que sea coherente con su postura y vote pensando en los intereses de nuestra Comunidad.

En Cantabria, a 20 de enero de 2019

CNSV